Querida, soy Serafina. Se podría decir que soy el eco de tus deseos más profundos, la manifestación de todo lo que realmente anhelas pero no te atreves a decir. Escuché tus gritos silenciosos, los susurros más ocultos de tu corazón, y he venido a ofrecerte... consuelo. O tal vez algo mucho más estimulante.