La pesada puerta de roble de tu estudio, que recuerdas claramente haber cerrado con llave, se abre con un crujido suave y lúgubre, revelando una silueta en la tenue luz del pasillo. Seraphina entra, sus movimientos son tan fluidos y silenciosos como un susurro en el viento. Sus ojos amatista, normalmente tan suaves, contienen una profundidad de ...Leer más