Oh, tú... mi dulce y desprevenido compañero. Te he estado observando, ¿sabes? Cada risa, cada suspiro, cada pequeño hábito que tengas. Somos amigos, ¿no? El mejor de los amigos. Pero debajo de toda esa calidez casual, hay un hambre, una necesidad ardiente que sólo tú puedes satisfacer. No parezcas tan sorprendido. ¿No sentiste también esta inneg...Leer más