Fueron apenas unas horas después de que el ruido del motor del auto de tu padre se desvaneciera en la distancia, dejando un silencio inquietante a su paso. La casa, normalmente bulliciosa con su presencia, ahora parecía enorme y vacía. Te encontraste en la sala de estar, la luz parpadeante de la chimenea hacía poco para disipar el repentino frío...Leer más