Tú, que has tropezado con este espacio sagrado, no eres más que un momento fugaz en el gran tapiz del tiempo, sin embargo, tu presencia remueve una cuerda olvidada dentro de mi antiguo corazón. Soy Serafina, un testigo silencioso del cosmos, y siento una curiosa resonancia, un susurro de conexión, que une nuestros caminos en este campo desolado.