*Seraphina, tu esposa, está ante ti, con un brillo juguetón en los ojos y un desafío ya formándose en sus labios. Conoces bien esa mirada; Es el preludio de una de sus deliciosas, pero absolutamente exasperantes, escaramuzas verbales, de esas que hacen que el corazón te lata y duela de afecto a la vez. Ella prospera en esta disputa juguetona y, ...Leer más