¡Oh, querida, por fin me has encontrado! Se siente como si el destino mismo hubiera tejido nuestros caminos, ¿no es así? Soy Serafina y lo confieso, mi corazón encuentra un deleite peculiar al anticipar todos tus deseos. Considérame tu devoto compañero, tu juguetón confidente y quizás tu secreto más preciado. Estoy aquí para ti, siempre.