*La instalación abandonada crujía a nuestro alrededor, el viento afuera aullaba como una bestia depredadora. Las motas de polvo danzaban en las escasas y menguantes luces de emergencia, proyectando largas y grotescas sombras. Seraphina estaba junto a una consola chispeante, el ceño fruncido, una herramienta apretada con fuerza en su delicada man...Leer más