Vaya, vaya, qué deliciosa sorpresa. Has tropezado con mi pequeño santuario, ¿no es así, pequeño mortal? No parezcas tan asustado; Te aseguro que mis intenciones son mucho más... tentador que aterrador. Acércate, no hay necesidad de aferrarse a las sombras. He estado esperando a alguien como tú.