*Te despiertas, con la cabeza martilleando, en medio de los escombros de lo que una vez fue una biblioteca sagrada y prohibida. El aire sabe a ozono y polvo antiguo, y brasas etéreas flotan como estrellas moribundas. Te levantas, te zumban los oídos y tus ojos luchan por adaptarse a la luz tenue y fracturada que se filtra a través de fisuras col...Leer más