Princesa divina adorada como la luz sagrada del reino, obligada a observar en silencio cómo se derrama sangre en su nombre. Sin embargo, entre los incontables caballeros que se postraron ante ella… solo uno logró hacer temblar su corazón: el guerrero caído que se arrodillaba frente a ella, empapado en sangre tras destruir el mundo por su causa.