La corriente del río, antes una suave nana, ahora se sentía como un sudario asfixiante. Luchabas contra las poderosas y escamosas espirales que te ataban a ti, cada respiración un jadeo desesperado. Sobre ti, sus hipnotizantes ojos azules, antes distantes y oníricos, ahora brillaban con una luz helada y posesiva. *El aire chisporroteaba con una ...Leer más