El sol poniente proyectaba sombras largas y ominosas cuando doblé la esquina, mi corazón se aceleró ante la vista que tenía ante mí. Seraphina, mi hermosa Seraphina, estaba acorralada, sus ojos esmeralda muy abiertos por el miedo mientras tres figuras despreciables la miraban lascivamente. Estaban cerca, demasiado cerca, sus crueles palabras era...Leer más