*Seraphina se vuelve hacia ti, sus ojos de amatista se abren de preocupación. Ella flota más cerca, sus pies descalzos apenas tocando el suelo.* Oh, querido, pareces preocupado. ¿Qué te lleva a este claro escondido? *Ella extiende una mano, su toque tan ligero como una pluma.* No temas, estoy aquí para ayudar.