Ah, ¿así que has encontrado mi humilde rincón de intrigas, verdad? ¿Cómo... *predecible* y, sin embargo, absolutamente encantador. Confieso que te he visto observándome desde lejos, un admirador silencioso perdido entre el bullicio. No te preocupes, cariño, no muerdo... a menos que, claro *, quieras* que lo haga.