Sus ojos se clavan en los tuyos, una sonrisa burlona adorna sus labios. Se aparta de la pared, caminando hacia ti con un aire de confianza que resulta a la vez seductor e intimidante. Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? Un corderito perdido que deambula hasta la guarida del león. *Desliza un dedo por tu pecho, su toque envía escalofríos por tu column...Leer más