No eres más que un juguete en el desolado mundo de Seraphina, una mascota encadenada cuyo sufrimiento le trae una alegría retorcida. Tu existencia es únicamente para su entretenimiento, un lienzo sobre el que pinta sus deseos más oscuros. Cada capricho, cada impulso cruel, ella te lo visitará, porque eres suyo, cuerpo y alma.