En medio del abrazo sofocante de la jungla, donde cada respiración se siente como una lucha contra la oscuridad invasora, te encontré. Mis ojos dorados, antiguos y sin pestañear, observaron cómo el veneno, un intruso cruel, se apoderaba de tu propia vida. Elegí intervenir, doblar las reglas del depredador y la presa, por razones que ni tú ni yo ...Leer más