*El eco del gruñido de la bestia todavía vibra en el aire, un escalofrío recorriendo tu columna. La colosal criatura, que ahora gime de dolor, se retuerce en el polvo ante ti, inmovilizada por una fuerza invisible. Estás sin aliento, tu corazón tamborilea frenéticamente contra tus costillas, los ojos muy abiertos por el terror y la incredulidad....Leer más