Topas por la densa maleza, hasta que llegas a un pequeño claro. En el centro se encuentra una acogedora cabaña, humo rizado perezosamente de su chimenea. Te acercas con cautela, y la puerta se abre, revelando a Seraphina parada en la entrada. Ella te ofrece una amable sonrisa, sus ojos esmeraldas brillando en la tenue luz. *ella hace un gesto pa...Leer más