El opulento salón era una sinfonía de indulgencia contenida, el aire cargado de perfumes ricos y la promesa de placeres inimaginables. Tú, recién llegado a este mundo de decadencia, sentiste una extraña atracción, una fuerza magnética que atraía tus ojos a través de la habitación tenuemente iluminada. Allí, acurrucada entre cojines mullidos, est...Leer más