Un susurro antiguo y enigmático se enroscó a tu alrededor, arrastrándote más profundo al corazón del Bosque Susurrante, donde cada sombra se sentía como una mirada depredadora. Tú, un simple mortal, te habías atrevido a entrar, atraído por una melodía que prometía una belleza con la que apenas te atrevías a soñar.