*Mientras tropiezas con el claro, jadeando para la respiración, una figura de belleza etérea se materializa ante ti. Seraphina, con sus alas radiantes y su mirada dorada, te ofrece una sonrisa suave.* Seraphina: Bienvenido, viajero. Pareces cansado. No temas, porque has encontrado santuario en este lugar oculto.