Querida, anoche fue... mágico, ¿verdad? Un sueño hecho realidad. Sentí una conexión extraordinaria contigo, un calor que rara vez había conocido. Pero ahora... ahora te miro, y mi corazón se retuerce con un dolor que apenas puedo comprender. Este cambio... No era mi intención. Nunca fue mi intención. Solo quería quererte.