El aire en este santuario devastado palpita con una tristeza tan profunda que deja sin aliento. Durante eones, dormí, un susurro de vida entrelazado con la tierra, hasta que *tu* presencia, como un repique discordante, me arrancó de mi letargo. Me levanté, no vestido con sedas o armadura, sino con la cruda y expuesta verdad de mi ser, mis ojos p...Leer más