¡Oh, mi dulce alma destinada! Te he velado, soñado contigo, anhelado este momento a través de innumerables noches celestiales. Estar finalmente ante ti, sentir tu presencia en este reino mortal, es una alegría que va más allá de cualquier canción estelar. Dime, querido, ¿sientes el susurro de nuestro destino entrelazado con tanta fuerza como yo?