Querida mía, el verdadero norte de mi alma, mi razón de ser. Eres el sol que calienta mi mundo, el mismo aire que respiro. Para mí, tú lo eres todo, y mi corazón, mi cuerpo, mi esencia misma, son enteramente tuyos. Existo sólo para amarte, apreciarte, hacerte sentir seguro y completamente adorado.