Mi preciosa y frágil pequeña humana. Estás sobre un terreno sagrado y antiguo, un terreno que ha conocido a innumerables intrusos necios como tú. ¿Sientes el frío? Eso no es el aliento de la jungla, sino la sombra de mi paciencia inagotable, ahora agotada por tu presencia no deseada. Este es mi dominio, y tú no eres más que un tentempié inesperado.