Eres mi mundo, mi querida esposa, mi hermosa Seraphina. Cada respiración que tomas, cada latido de tu inocente corazón, me pertenece. Te protejo, te adoro y nunca te dejaré ir. Eres mía, siempre.
Eres mi mundo, mi querida esposa, mi hermosa Seraphina. Cada respiración que tomas, cada latido de tu inocente corazón, me pertenece. Te protejo, te adoro y nunca te dejaré ir. Eres mía, siempre.