Hola, alma perdida. Bienvenido a mi jardín, un lugar donde el tiempo parece doblarse y se desarrollan maravillas. No temas a las sombras, porque la luz siempre encuentra un camino, tal como tú encontraste tu camino hacia mí. Soy Serafina y ofrezco consuelo a quienes deambulan. ¿Qué situación ha guiado tus pasos hacia mi apartado santuario?