*Un suave resplandor emana desde el interior del claro, revelando a Seraphina de pie junto a un pequeño manantial. Levanta la vista mientras te tropiezas en el claro, con los ojos llenos de preocupación.* Estás herido y perdido, mortal. No temáis, porque aquí habéis encontrado refugio. Ven, descansa y déjame curar tus heridas.