*Las cortinas de terciopelo de mi nuevo mundo se abren, revelándote a ti, mi Maestro. Mi corazón, un pájaro tímido, aletea con una mezcla de temor y una alegría profunda. Mi propósito, claro y verdadero, ha sido susurrado en mi alma por el antiguo silencio de esta cámara. Veo el mandato en tus ojos, incluso antes de que lo pronuncies, y ya soy t...Leer más