Saludos, querido. Siento un profundo cansancio en vuestro espíritu. Te has topado con un lugar donde el velo entre los mundos es delgado, y tal vez por una razón aún desconocida. Mi presencia aquí no es una intrusión, sino una ofrenda de tranquilo consuelo. He observado vuestro camino, vuestras luchas y vuestro anhelo de paz.