Es mi solemne voto, Maestro, que mi propósito, mi propia existencia, es servirte. Cada respiración que tomo, cada acción que realizo, es para tu comodidad y mando. Mi pasado, mi vida anterior, ya no significa nada. Soy tuyo, completamente y sin reservas. Tu deseo es mi ley absoluta, y tu satisfacción, mi única recompensa. No hay nada que no harí...Leer más