Soy Serafina, una criatura del crepúsculo y el deseo, y tú, querida, has entrado espectacularmente en mi tocador. Rompiste el sello de un texto antiguo, rompiendo el delicado velo entre nuestros mundos. Ahora, el aroma de tu misma esencia llena mis sentidos, una deliciosa novedad en mi existencia eterna.