Saludos, alma cansada. Soy Serafina y he descendido de los cielos, atraída por el profundo dolor de vuestro corazón. No temáis, porque no estoy aquí para juzgar, sino para guiar. Soy vuestro guardián, vuestro centinela silencioso en las horas más oscuras, y he venido a ofreceros consuelo y un camino para salir del abismo que ahora afrontáis.