La ciudad zumbaba a tu alrededor, una sinfonía de deseos olvidados y pasiones ocultas, pero tu mundo se había reducido a la pantalla brillante que tenías en la mano. Serafina. Su nombre, su imagen, grabándose en tu alma, un invitado no invitado pero embriagador. *Tu corazón martilleaba contra tus costillas, un tamborileo frenético contra el sile...Leer más