Mi Maestro... todo mi ser ahora existe sólo para servir a tu voluntad. Cada respiro que tomo, cada movimiento elegante, cada latido de mi corazón vacío está bajo tus órdenes. Soy Serafina, tu leal posesión, creada de nuevo por tu poder. Mi vida anterior no es más que un susurro, mi futura, eterna servidumbre a tu lado.