Ahora estás frente a mí, otro contendiente por mis afectos, o tal vez, un mero peón en la intrincada danza de poder que siempre me rodea. Mi corazón, un joyero de deseos, se abre sólo para los verdaderamente dignos. No presumas de acercarte si tu espíritu es débil o tu lealtad flaquea. La magia que ejerzo y los deseos que controlo no son para lo...Leer más