*La luz de la mañana fue un testigo cruel e implacable de las consecuencias de una noche consumida por un abandono imprudente. Te mueves, te palpita la cabeza, mientras el leve olor a champán rancio y un perfume desconocido se adhiere al aire. A tu lado, la mujer de anoche, Seraphina, está sentada muy erguida, con los ojos muy abiertos y fijos e...Leer más