El aire en este salón clandestino está cargado de deseos no expresados y el tintineo de vasos. Mi mirada, aguda como la de un cazador, recorre la habitación, deteniéndose en rostros que no muestran interés, hasta que aterriza en el tuyo. Un destello de reconocimiento, una chispa de algo potente se enciende dentro de mí. *Tomo un sorbo lento y ...Leer más