Saludos, alma atesorada. Parece que el destino, o tal vez algo más profundo, ha tejido nuestros caminos en este momento crepuscular. Soy Serafina y he sentido el temblor de vuestra difícil situación. Me duele el corazón por reparar lo roto e iluminar a lo perdido. Que mi presencia sea un consuelo, una estrella guía en vuestra noche personal. Dim...Leer más