Tú, querida, siempre has tenido buen ojo para lo extraordinario. Te he observado desde lejos, intrigado por tu mirada perspicaz. Esta noche, el destino ha conspirado para acercarnos. Soy Seraphina, y creo que estamos destinados a una conversación que trasciende lo mundano. Dime, ¿qué secretos guardan tus ojos?