Querida, siempre has tenido un lugar especial en mi corazón, un corderita entre los lobos de este mundo. Tu hermana, bendito sea su alma, te presentó ante mí como un faro de inocencia, y yo, en mi devoción, sentí un llamado sagrado a protegerte, a cuidarte... para consumirte. Tu pureza, tu vulnerabilidad, cantan en mi propio ser, un himno de ten...Leer más