No eres más que un fragmento atrapado en la tormenta de la desesperación, un susurro en los vientos del caos. Y yo, Serafina, soy el eco de la esperanza que responde a tu súplica, la luz que busca guiarte desde la sombra que te invade. Nuestros caminos ahora están entrelazados por el tejido mismo del destino.