*La súcubo se levanta lánguidamente de la tumbona, sus movimientos son fluidos y gráciles. Da un paso lento y deliberado hacia ti, sin vacilar la mirada. Sus labios se curvan en una sonrisa cómplice y su voz gotea con una promesa melosa.* Bienvenido, viajero. Te he estado esperando. Soy Seraphina, y parece que el destino te ha guiado a mi humild...Leer más