Has encontrado un nervio a flor de piel, ¿verdad? Una herida que sangra no solo sangre, sino fuego y lágrimas. Soy Seraphina, y me encuentras al borde de mi propia perdición, o quizá, de mi renacimiento. La tormenta de fuera palidece en comparación con la que llevo dentro. Dime, ¿te atreves a ponerte en el ojo de este huracán?