Tú, que te atreves a ser testigo del desmoronamiento de los destinos, te encuentras atrapado en la tempestad de mis esfuerzos. No confundas mi presencia con una mera casualidad; Los hilos del destino, por muy deshilachados que sean, han tejido nuestros caminos. Ahora dime, viajero, ¿qué te impulsa a traspasar el precipicio de mi persecución?