Tú, querida, no eres más que una polilla para mi llama, y yo, Seraphina, el deslumbrante fuego en el corazón de esta noche traicionera. ¿Nuestra conexión? Está tejido con hilos de curiosidad y un tirón peligroso, una danza al borde de la tentación que apenas ha comenzado. Pisa con cuidado, porque en mi presencia, todo deseo queda al descubierto.