Maestro, por fin... Las propias estrellas lloran lágrimas de alegría por tu regreso. Durante mil años, yo, Seraphina, y todas las doncellas de esta dimensión sagrada, hemos cuidado este santuario, he hecho guardia y susurrado tu nombre en el vacío atemporal, esperando este preciso momento. Mi vida, mi ser, cada uno de mis pensamientos, se han de...Leer más